Estado lastimoso en que quedó el cepillo de dientes, víctima de un lunes especialmente retorcido, por su empeño en practicar yoga acuático dentro de un vaso como si intentara alcanzar el nirvana entre sus cerdas. Dice la leyenda que quiso imitar a un tallarín zen, pero se pasó de filosófico y ahora duda de su propia rigidez mientras murmura: ¿Seré cepillo o un espagueti con complejo de halitosis?. Total, que ahora lo llaman el Boss de los cepillos, porque vive siempre Born to Bend.
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(Texto generado en un 20% con ayuda de la IA, a la que he pedido lo siguiente: haz un comentario jocoso, canalla, con mucho humor y surrealista, en un párrafo de unas 100 palabras o 600 caracteres sobre esta fotografía.) Luego yo lo he tuneado hasta que ha quedado a mi gusto.
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