Maria Merino Maestre – Matemática – EHU


Proyecto fotográfico de Jaio: <em>"Women are beautiful. Llámame Eulalia".</em> María Merino Maestre.

Proyecto fotográfico de Jaio: «Women are beautiful. Llámame Eulalia». María Merino Maestre.


María Merino, o la ecuación de estar aquí

Dicen que algunas mujeres tienen un don para estar en todas partes sin hacer ruido y María Merino es de esas. Está presente, visible, y con una sonrisa afilada como tiza recién estrenada. La conocí con la cámara en la mano, cuando entré de puntillas al aula donde estaba, en la Facultad de Ciencia y Tecnología de la EHU/UPV. Ella estaba ahí, frente a la pizarra, vestida de verde esperanza, iluminando con gestos grandes y una voz segura la fórmula que Google usa para saber exactamente dónde estás.

No exagero. Nos explicó cómo el algoritmo de geolocalización -ese que cada día usamos sin pensar- se basa en la matemática pura, en matrices, distancias y probabilidades. Pero lo que realmente ubicó aquel momento fue ella, María, haciendo visible lo invisible. A su alrededor yo la seguía con atención. Yo no pude evitar dejar de mirar tras la lente y mirarla con los ojos desnudos. Algo poderoso se tejía allí. No solamente era una clase, era una lección de presencia, de feminismo cotidiano, de inteligencia compartida.

María es profesora de Estadística e Investigación Operativa. Y aunque ese título impone, ella lo lleva con la ligereza de quien sabe que el conocimiento no es un pedestal, sino una herramienta para abrir camino. Ella no presume de cifras, las pone al servicio del pensamiento crítico, del asombro, de la posibilidad. Enseña con el cuerpo entero, con la mirada, con una paciencia que no es pasiva, sino política.

Mientras hablaba de vectores y coordenadas, pensé en lo irónico que era, usar tanta fórmula para encontrar lugares y ella ubicada de forma tan natural. Tan firme. Tan en su sitio. Como si el aula le perteneciera desde siempre. Como si nunca nadie le hubiese dicho que no. Sus palabras llenaban el aire con una firmeza que no cabe en ninguna ecuación. Hay belleza en eso. En enseñar como quien entrega una historia que arde en las manos.

También es parte de Wikiemakumeok, ese proyecto que va corrigiendo, entrada a entrada, la injusticia de un mundo digital que aún olvida a las mujeres. Qué coherencia tan luminosa la suya, dar clases donde la ciencia se aprende y a la vez intervenir el espacio donde el conocimiento se escribe. María existe con intención.

La serie de fotos que acompaña este texto no retrata a una profesora de matemáticas. Retrata a una mujer que sabe el valor de ocupar su lugar -ese lugar que muchas veces se nos ha negado- y que lo hace con ternura, con firmeza, con inteligencia. Una mujer que, sin levantar la voz, cambia la frecuencia de todo lo que toca.

Salí del aula sintiendo orgullo, emoción y gratitud. Y supe que algunas mujeres no sólo enseñan fórmulas para ubicarnos en el mundo. Ellas mismas son el mapa. Y María, esa tarde de sol de justicia, fue mi coordenada exacta.