Entre estetoscopios y sueños
Domingo de luz clara en Zornotza. La luz natural se cuela por los ventanales, acaricia los rostros de pacientes y médicas y la sala de urgencias parece respirar a nuestro compás. Leire mueve sus manos con precisión, auscultando pulmones, palpando vientres, rellenando fichas y todo mientras sonríe. Mirarla es descubrir cómo la energía se puede volver tangible. Aupa, emakume indartsua! pienso, y casi puedo oír su risa entre los pitidos de los monitores.
Es superwoman, junto con sus otras dos compañeras, Janire y Maka. Atiende tres pacientes a la vez, y aun así, cada gesto es delicado, cercano, humano. Siento que cada contacto suyo es un acto de cuidado profundo, casi un baile secreto. Porque Leire baila, sí, y no sólo en las romerías de pueblo o en el Lindy hop que aprendió a mover con gracia en Nueva York, baila también entre la ecografía y el diagnóstico, entre el cuidado y la escucha. Aurresku, fandango, mutxiko… en cada paso, su fuerza, su alegría, su libertad. Me imagino el futuro que se promete, un baserri en plena naturaleza, animales, huerto, kilómetros de libertad «lurra eta izarrak lagun izango dira berari».
Me detengo tras la lente de mi cámara y pienso en todo lo que esta mujer guarda en su interior, disciplina, amor, risas, sudor, meditación. Sí, medita, y luego escala, esquía, hace pilates, y sigue sonriendo los domingos en al PAC. La luz de la sala cae sobre su pelo, sobre la camilla, sobre la ficha que escribe con precisión infinita, y siento que estoy ante un milagro cotidiano. Su dedicación es un poema en movimiento, un canto a la fortaleza femenina.
La miro y pienso que siempre necesitamos que nos atienda alguien como Leire, no ese otro tipo de atención despersonalizada, que ni te miran a la cara. La veo en bata blanca, entregada a la urgencia, y me basta para querer aprender de su energía, para comprender que la belleza está en la acción, en la pasión, en la capacidad de transformar cada instante en cuidado. Y sonreír con ella.
Hoy, durante toda la tarde, el mundo me ha parecido un poco más cálido, más vivo, más justo, gracias a ella.




