Estibaliz Besa Sánchez – Bodeguera – Bodegas Besa


Proyecto fotográfico de Jaio: <em>"Women are beautiful. Llámame Eulalia".</em> Estibaliz Besa Sánchez.

Proyecto fotográfico de Jaio: «Women are beautiful. Llámame Eulalia». Estibaliz Besa Sánchez.


Estibaliz Besa Sánchez, encarnando la historia.

No hizo falta que hablara mucho, aunque se extendió sin problema respondiendo a cualquier pregunta. Su gesto -enérgico, poderoso, como quien sabe que representa un rito antiguo- decía más que cualquier palabra. Estibaliz metió la pipeta en la barrika con la delicadeza con la que se acaricia algo sagrado, y nos sirvió el vino con esa mezcla de ciencia y cariño que sólo alguien que ha heredado una historia sabe conjugar. Era primavera. En la finca, las cepas apenas rompían el letargo del invierno, y dentro, en la penumbra cálida de la bodega, todo estaba vivo.

Esti no sólo dirige esta bodega centenaria. La encarna. La sostiene con el mismo rigor con el que su abuelo la fundó, y al mismo tiempo, le ha imprimido algo más, una sensibilidad casi táctil, una forma de mirar cada barrika como si fuera única, cada vino como una conversación que empieza en la tierra y termina en la copa. La precisión con la que examina cada paso, la tranquilidad con la que comparte su saber, el modo en que escucha al vino -sí, lo escucha- es un arte que no cabe en ninguna etiqueta.

Hay una belleza eléctrica en verla moverse entre barrikas, en ese instante en el que su mano sostiene el cristal del que brota el vino y parece que el tiempo se detiene. A veces me basta un segundo para saber que estoy frente a una imagen que va a quedarse conmigo. Con Esti no fue distinto. Su presencia es de las que impactan de golpe y luego echan raíces. Como las vides que cuida con mimo en la finca, como el legado que honra sin dramatismos, desde el hacer diario.

Tras la lente, pensé en cuántas veces una mujer así ha sido pasada por alto. No esta vez. Esta vez, ella está en el centro del encuadre. Donde siempre debió estar.